Jueves , 26 abril 2018
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Los reptiles en cautividad, problemas relacionados al manejo.

En la práctica diaria veterinaria, son muy frecuentes los casos de patologías derivadas de errores de manejo. Reproducir las condiciones que disfruta un reptil en su entorno natural puede ser mas fácil para ciertas especies pero muy complicadas para otras.

Es por eso que según qué tipo de reptil se tenga, se va a considerar como “apto para principiantes”, es decir, animales más resistentes con demandas básicas de espacio, temperatura, humedad, radiación ultravioleta y alimentación (p. ej. Dragones barbudos, Iguanas, tortugas rusas, gecko leopardo, algunos geckos diurnos, y algunas serpientes como pitones reales, serpientes de maizal etc). La mayoría de estos animales soportan muy bien las condiciones de cautividad y no se sienten amenazados en sus recintos.

Un reto mayor supondrían especies “para personas con experiencia”, por citar unos ejemplos: camaleones de montaña, varanos, varias clases de tortugas, pequeños geckos, serpientes arborícolas, un gran número de colúbridos y algunas pitones. Muchos de estos reptiles dependen de dietas muy específicas y por algún motivo no es fácil suministrárselas, otros necesitan mucho espacio y no deben convivir con otros individuos ni siquiera de su misma especie.

Muchas veces estos animales suelen desarrollar el conocido Síndrome de inadaptación.

 

Reptiles en cautividad

Se podría definir este síndrome como un mayor gasto de energía que por los motivos citados anteriormente, estos animales no pueden cubrir bien sea por estrés o por no poderse aclimatar al espacio proporcionado.

Las carencias nutricionales, la deshidratación crónica por no tener disponible una fuente de agua adecuada (ya que muchos reptiles no beben directamente de cuencos o bebederos) también puede producir una bajada brusca en las defensas del animal y las subsiguientes infecciones por patógenos oportunistas.

La forma en que estos reptiles se ven afectados se debe principalmente por una hormona (Cortisol) que es secretada por la glándula adrenal del animal bajo situaciones de estrés como manipulación, miedo, traumatismos, “amenazas”, dieta incorrecta, frío o calor intenso entre otras causas.

Cualquier especie es susceptible de padecer esta enfermedad y la forma de manifestarlo es muy variada, desde inapetencia, cambios de coloración, agresividad extrema, cambios de conducta, deshidratación, retención de huevos, diarreas, estreñimiento y muchas otras.

Las especies tropicales no están adaptadas a las bajas temperaturas, y aunque hay algunas que son capaces de resistir largos periodos de frío, en algún momento muestran síntomas de enfermedad. Lo mismo ocurre con especies de climas más templados sometidas a altas temperaturas sin bajadas nocturnas, y en este particular cabe también destacar los casos que llegan a la clínica veterinaria habiendo sufrido importantes quemaduras por sistemas de calefacción inapropiados.

El síndrome de inadaptación se suele dar desde los primeros días a los 90 días de tenencia de un nuevo animal; si se presentara en este período sería fundamental un exhaustivo examen físico y una historia clínica detallada por parte del veterinario. Se debe complementar con pruebas de sangre (hematología y bioquímica) para evaluar el estado general del paciente, la presencia o no de infecciones, función hepática y renal, niveles de glucosa y las proteínas totales que orienten hacia un gran consumo de las reservas corporales.

El análisis coprológico ayuda a ver el estado de carga parasitaria y en algunos casos se deben tratar con antiparasitarios específicos.

La microbiología es necesaria para detectar cepas de patógenos (Hongos, virus, bacterias) que pudieran estar afectando al reptil, y de esta manera se conseguirá información de que antibiótico o antifúngico utilizar.

La ecografía y la radiología son bastante útiles para estudiar el estado del esqueleto del animal, los órganos, presencia de cuerpos extraños etc.

Como parte del tratamiento inicial el clínico puede optar por aportar fluidos, complejos vitamínicos, antibioterapia, y alimentación forzada para lograr estabilizar al animal y lograr su recuperación.

Luego, es labor básica del propietario proporcionar las condiciones de espacio, alimentación, radiación ultravioleta, calor y reducir el estrés al máximo para lograr el bienestar de su mascota.

cría en cautividadEl período de adaptación puede ser largo y por lo tanto hay que tener paciencia y evitar lo más que se pueda el manipular al reptil ya que en su mayoría son animales que a diferencia de un perro o un gato no disfrutan del tacto humano. Se puede llegar a un proceso de socialización y de aceptación por parte del animal a las condiciones de cautividad siempre y cuando logremos proporcionar un ambiente lo más adecuado posible a cada especie. Es recomendable adquirir animales nacidos y criados en cautividad a diferencia de individuos capturados en naturaleza los cuales ya han pasado por un proceso de mucho estrés desde su captura hasta la llegada a nuestros hogares y por lo tanto no suele superar con éxito estos cambios.

Edgar Wefer

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